Psique: deseos profundos, aprender a pensar por si mismo


Psique: deseos profundos, aprender a pensar por si mismo

A veces es difícil saber lo que quiere! De hecho, desde nuestro nacimiento, estamos rodeados de palabras, limitaciones, diversas opiniones y experiencias ajenas, que dan forma a nuestra manera de pensar. En ocasiones nuestro entorno puede ayudarnos a ver con claridad en nosotros mismos, pero a veces, por el contrario, nos ocultan lo esencial.

Los deseos de los demás

¿Una pregunta muy simple para ayudarte a ver más claramente esto podría ser: Que habría hecho de mi vida si hubiera seguido el deseo de mi madre? Podría ser que me convirtiera por ejemplo en maestra de escuela si ella me dijese “Sabes que, no hay mejor trabajo para una mujer que enseñar”? ¿Por qué ella me diría eso? Porque su deseo reprimido era ser maestra. Y, mezclando las cosas en parte entre sus sueños y mi personalidad, está persuadida de “ayudarme” proyectándome sus ideas. Y es lo mismo para todos los demás de nuestro entorno: cada uno cree que sus sueños más  preciados son lo mejor para nosotros. Pero no es ese el caso! Estos sueños, estos deseos que se trasmiten y puede instalarse en nosotros como si fueran nuestros, nos hacen sentir obligados  a realizarlos para complacer a los que nos aman. Otras preguntas similares requieren de una respuesta en igual sentido:« ¿Qué estaría haciendo de mi vida si hubiera realizado lo que mi padre proyecto para mí? ¿Y qué hay de mis abuelos? ¿Abuelas? ¿Una tía cercana? ¿Mis hermanos o hermanas? »Todos aquellos de nuestros entorno más próximo pudieron imaginarnos en tal o cual papel. Nuestro padre nos veía como una persona de negocios, el abuelo ganándonos la vida con mucho esfuerzo, la hermana como piloto de avión, la abuela con una familia numerosa, en cuanto a la tía, ella nos imaginaba viajando por el mundo.
Psique: deseos profundos, aprender a pensar por si mismo


Identificar los deseos de los otros para ser libres de elegir

Tomar nota con pelos y señales de todos los proyectos que los demás hicieron para nosotros, nos ayudara a liberarnos de ellos.
Estos proyectos en sí mismos no son ni buenos ni malos. Pero no nos coinciden porque no vienen de nosotros.  Habría que poder saber observarlos, escucharlos con gentileza y comprensión, pero sin sentirse nunca obligado a adherirse a esos deseos o proyecciones. A partir del momento en que se los ve venir, en vez de negarlos totalmente, descubrir la faceta que muestran nos servirá. Porque no se trata de oponerle sistemáticamente a los proyectos de los otros para nosotros, sino de distinguir si estos están en armonía con nuestros  deseos más profundos. Y para llegar a ese punto, hay que saber detectar los deseos de los demás, porque partiendo de ahi es más fácil distinguir y  renovar nuestros propios anhelos para alcanzarlos con éxito.




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